Era octubre de 1992. Catalina, una prima de mi misma edad, acababa de hacer la primera comunión y estábamos todos reunidos en el apartamento de mis abuelos en el edificio Piedra Verde.
De pronto empezó a temblar muy duro. No sé si suficientemente duro como para decir que lo que estábamos sintiendo en Medellín era un terremoto y no un temblor, pero leí aquí que la magnitud del temblor fue de 7.7 y afectó al Atrato Medio, una zona conformada por territorio de Chocó y de Antioquia. En otra parte leí que el epicentro había sido el municipio de Murindó (Antioquia) y eso está a sólo 230 km de Medellín.
Mis abuelos, tíos y primos salieron del apartamento y bajaron al parqueadero. Mi mamá bajó con Juanri, Saris y Susi, que tenía apenas 1 año, y mi papá le dijo a mi mamá que él bajaba conmigo. Me cogió la mano y en secreto me dijo que íbamos a esperar a que bajara todo el mundo, porque él quería mostrarme una cosa.
No sé si ese temblor fue particularmente largo o si ver algo tan fuerte le abre a uno la percepción como si hubiera comido ácidos, pero recuerdo ese temblor como si hubiera durado varios minutos. Los suficientes para que todos salieran despavoridos y yo me quedara sola con mi papá y siguiera temblando.
Nos acostamos en el piso, sonaba como un estómago de alguien con hambre. Después nos sentamos en un banco largo y mi papá me decía: "mira cómo se mueven las lámparas - las lámparas se estaban chocando contra las paredes –. Mira todo lo que se mueven y ahí siguen pegadas. Lo importante es mantenerse calmado". En ese momento se cayó un cuadro al piso e hizo un ruido muy fuerte y mi papá me dijo que mejor saliéramos ya. Cuando estábamos por salir por la puerta del apartamento, se cayó una parte de la moldura de yeso del techo. Creo que mi papá se puso verde del susto, pero yo no me di cuenta.
Bajamos por las escaleras y mientras tanto, mi papá me explicaba que ese edificio era "antisísmico", una palabra que no conocía. Esas escaleras eran grandes, gruesas, no esas cositas enclenques que les dio por hacer ahora a los arquitectos.
Cuando llegamos al parqueadero con los demás, mi mamá se puso a pelearle a mi papá y yo me fui al lado de mi prima, que miraba con asombro el edificio, quizá preguntándose por qué no se había caído. Después de un rato de estar ahí paradas, le dije: "es que este edificio es antisísmico".

7 comentarios:
Jajajaja tan sabionda descrestando a la primita con el conocimiento recién adquirido. Yo también estaba en Medellín ese día y recuerdo que el temblor fue lo suficientemente largo para que yo alcanzara a ir por el teléfono y llamar a mi mamá y hablar con ella y colgar y seguír temblando... se cayó un pueblito entero, recuerdo. Fue el primer temblor en Medellín donde supuestamente no temblaba tanto como en Manizales. Ese día estuve todo el día en la portería de la unidad, ahí almorcé pizza con mucha pereza de subir sola al apartamento.
Y por otro lado, muy bacana esa historia con tu papá. Es como si te hubiera dado un super poder.
Ana, me sacaste de una duda enorme con todo lo que alcanzaste a hacer durante el temblor.
Lo de niña sabionda es así, tal cual, y lo del superpoder también.
Recuerdo ese temblor. Era sábado y se sintió muy fuerte en el cuarto piso en el que vivía en esa época,
Mi hermana tenía 9 años y estaba saltando, después dijo que por un momento pensó que había saltado tanto que sentía como si el apartamento se moviera.
Saludos.
Hay historias que perduran más por su recuerdo que por el propio sentido de los hechos.
Buen relato.
Saludos
J.
Que yo me acuerde -aunque puedo estar equivocado- eso fue un domingo, y me acuerdo bien porque ese día yo estaba con mi hermanito viendo El Cóndor, que lo daban los domingos como al medio día. Chimba de entrada
Gracias, Sebas. No me acordaba, pero sí, fue un domingo.
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